Por Gonzalo Sanchez, Obrero y dirigente sindical.
El Senado aprobó el 16 de junio de 2026 un nuevo salario mínimo de $553.553, con efecto retroactivo al 1 de mayo. El alza, equivalente a un 2,7% y basada solo en la inflación, fue calificado como “aberrante”, “vergonzoso” e “insuficiente” frente al encarecimiento sostenido de la vida y la pérdida del poder adquisitivo.
A una semana de su aprobación, el nuevo reajuste del salario mínimo en Chile continúa generando una ola de críticas desde el mundo sindical. El Senado despachó a ley el 16 de junio de 2026 el aumento que fija el ingreso mínimo mensual en $553.553, con efecto retroactivo al 1 de mayo. La medida representa un incremento de $14.553 respecto del monto vigente de $539.000, equivalente a un 2,7%, cifra que corresponde al IPC acumulado entre enero y abril de 2026.
La iniciativa, que había sido aprobada previamente por la Cámara de Diputados el 3 de junio, fue presentada por el Gobierno como parte del cumplimiento de la Ley 21.751, que estableció aumentos escalonados entre 2023 y 2026. Según el Ejecutivo, el proceso ha significado un aumento histórico beneficiando a cerca de 950.000 trabajadores.
Sin embargo, para los sindicatos y organizaciones laborales, el reajuste aprobado es “una burla” ante la realidad económica del país. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que a nuestro parecer tiene gran responsabilidad en lo insignificante de lo conseguido, calificó el aumento como “aberrante” y “vergonzoso”, argumentando que “no hay recuperación real del poder adquisitivo, solo una actualización por inflación”.“Este reajuste no alcanza ni para cubrir el alza del pan. Es un insulto para quienes trabajan jornada completa y siguen bajo la línea de la pobreza”, declaró un dirigente de la CUT. Según estimaciones sindicales, el salario líquido que perciben los trabajadores ronda los $450.000, mientras la canasta básica de alimentos supera los $91.000 por persona.
Algunos actores políticos han señalado que el aumento “equivale a un pan por día” y que “no responde al costo real de la vida de las familias chilenas”.
Los sindicatos denuncian que el reajuste, basado únicamente en el IPC, “consolida una disminución real del salario” y no considera el impacto del “bencinazo” ni otros factores inflacionarios que han golpeado los presupuestos familiares. “El Gobierno se limita a seguir la inflación, pero no enfrenta la pérdida de más del 20% del poder adquisitivo que hemos sufrido en los últimos años”, sostuvo la presidenta de una federación de trabajadores del comercio.
La CUT insiste en que el salario mínimo debería elevarse a un rango entre $630.000 y $637.700, cifra que permitiría cubrir las necesidades básicas de una familia promedio. “El aumento de $14.553 es insuficiente e incapaz de responder al costo real de la vida”, enfatizó la organización en un comunicado.
Desde el Gobierno de los empresarios, el Ministerio del Trabajo defendió la medida, asegurando que “el reajuste busca equilibrar la protección del ingreso de los trabajadores con la sostenibilidad de las MiPymes”. No obstante, los sindicatos acusan que la política salarial “favorece a las empresas” y “abandona a los trabajadores más vulnerables”.El debate sobre el salario mínimo se ha convertido nuevamente en un símbolo del conflicto social y económico en Chile. Mientras el Ejecutivo destaca la responsabilidad fiscal del reajuste, los trabajadores lo perciben como una señal de desconexión con la realidad cotidiana. En medio de una inflación persistente y un costo de vida en alza, el aumento de junio de 2026 se consolida como uno de los más polémicos de los últimos años.
Según estudios de la Fundación SOL, “el salario mínimo propuesto por el gobierno no alcanza para sostener siquiera una vida digna ya que el desglose de las cifras reflejan la cruda realidad:
Leyes sociales: $ 103.348 Canasta básica de alimentos (3 personas): $ 269.985 Movilización ida y vuelta al trabajo o estudios ( 2 viajes por día para dos personas): $ 97.680 Resto de gastos del hogar: $ 82.540. El salario mínimo liquido solo permite cubrir el 56% de la linea de la pobreza para un hogar de 3 personas, lo que debiese ser mínimamente $ 803.360”.
Desde la Voz Obrera Chile, somos enfáticos en manifestar que lo único histórico por parte de este gobierno han sido las políticas de ajuste y el bencinazo, que elevó el precio de los combustibles como nunca antes.
No puede ser que sean las y los trabajadores quienes siempre paguemos el costo de las políticas a la medida de los ricos, a quienes precisamente este mismo gobierno mediante la llamada mega reforma pretende rebajar los impuestos de un 27% a un 23%. O sea, migajas para el pueblo trabajador y mas privilegios para las elites empresariales.
Por otro lado, las direcciones de los organismos sindicales a cargo de llevar la negociación, como la CUT, como cada año no convocó al conjunto de las y los trabajadores a movilizarse activamente mediante métodos históricos de lucha, como el paro general y la huelga, ni siquiera marchas masivas en las calles, sino que se quedó en tibios llamados a presionar al gobierno mediante la vía parlamentaria en la medida de lo posible.
Hoy, desde la dirección de la CUT y otros organismos sindicales solo se escuchan lamentos, pero la lección no es otra que las negociaciones por arriba, con los empresarios y sus gobiernos, sin una presión real desde la base organizada y luchando activamente en las calles y lugares de trabajo, nos va a seguir llevando a derrotas tan importantes como estas, mayormente cuando estamos en contexto de una crisis que se descarga con todas sus fuerzas sobre los hombros de la clase trabajadora. Es decir, solo confiando en nuestras propias fuerzas, que son enormes como clase trabajadora y con organismos en disposición de lucha franca contra el gobierno y sus propuestas empobrecedoras, podremos superar no solo la crisis coyuntural, sino que también aquellas más profundas y que sostienen este sistema y modelo precarizador, que engendra miserias y penurias para la gran e inmensa mayoría de quienes habitamos este territorio. Solo unidos, organizados y luchando, lograremos imponer por la vía de la movilización nuestras demandas más sentidas.
El salario mínimo en Chile lo perciben en torno a los 900 mil trabajadores, pero hay que tener presente que cada vez que sube el salario mínimo, sube también la gratificación legal garantizada, por lo tanto las y los trabajadores en su conjunto nos vemos involucrados en aquella negociación y por lo mismo es menester que nos involucremos en ella.
Entonces, ¿cuál es el salario mínimo que al día de hoy se necesita y que impulsamos desde LVO ? Nuestra opinión, si tomamos como base lo que plantea un estudio de la Fundación SOL, “para que un salario mínimo bruto realmente parta desde la línea de la pobreza, su monto debería ser de $979.045, para que el líquido alcance los $796.257 y así una persona que gana el sueldo mínimo logre sacar a un hogar promedio de la línea de la pobreza, considerando los valores de este indicador al mes de marzo de 2026.”
Pues bien, desde LVO levantamos la exigencia de una demanda de salario mínimo de $1.000.000, que venga a satisfacer las necesidades reales y básicas de las familias y avanzar a salarios que al menos superen la línea de la pobreza. Ahora, en el escenario que planteamos, es importante tener presente que nada se conseguirá si seguimos la estrategia de negociación de la dirección burocrática de la CUT, que parte desde la colaboración con empresarios y los gobiernos y que a nada bueno nos ha llevado, sino que será a partir de los métodos históricos de lucha de la clase trabajadora, orientado por una estrategia de independencia política de clases de gobierno, empresarios y de toda variante patronal. Para ello es fundamental que la discusión de salario mínimo baje a las asambleas de base en cada lugar de trabajo y desde ahí comenzar a construir una fuerza viva que impulse un petitorio desde abajo y en donde participemos las y los trabajadores para que podamos imponer la demanda en base a la movilización activa en los lugares de trabajo y en las calles.
No podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar que es importante poner en el debate la necesidad urgente de lograr la negociación por rama con un tarifado nacional que logre unificarnos de conjunto en torno a las demandas históricas y más sentidas para el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo pobre.
Desde LVO te invitamos a organizarte junto a nosotros de manera independiente para discutir e impulsar juntos estas ideas, que lleguen a las faenas y lugares de trabajo para levantar una corriente revolucionaria que ponga los métodos históricos de la lucha de clases por delante y así cambiar nuestro destino que hoy en día está en manos explotadoras, sostenidas por gobiernos patronales, que lejos están de pretender resolver nuestros problemas y miserias, sino que por el contrario, se encargaran de que vivamos esclavos de la deuda mediante salarios de hambre para la mayoría y que les permitan a ellos mantener sus privilegios. Para cambiar aquello, es necesario levantar un partido de la clase trabajadora que se plantee una sociedad distinta mediante un proceso revolucionario en donde las y los trabajadores logremos dirigir nuestros destinos hacia nuestra emancipación final de todas las miserias del capitalismo salvaje imperante.
26-06-2026.

