Por Tamara Pouliquen
Cuando abordamos la crisis educacional chilena, se nos viene a la memoria el ciclo de movilizaciones desde la “Revolución Pingüina” , hasta el mismo 18 de octubre de 2019.
Lo cierto es que ya se cumplen 20 años de protestas estudiantiles -no sin periodos de reflujo- encabezadas por el movimiento secundario y universitario en distintos momentos. Sin embargo, le antecedieron masivas movilizaciones surgidas desde el año 1997 cuando sectores del movimiento universitario plantean por primera vez la gratuidad en la educación, a contracorriente de las direcciones políticas de entonces, como la vieja Concertación, hasta el partido Comunista cuya salida programática era Arancel Diferenciado como forma de acceso al crédito universitario.
Hoy, además de la demanda por Educación Gratuita en todos sus niveles -impuesta por el movimiento estudiantil- la realidad va demostrando los distintos aspectos que contiene la crisis educacional en Chile. El endeudamiento a través del CAE, la violencia escolar, el déficit de salas cunas, las restricciones de acceso a la gratuidad; la brecha significativa entre los diferentes grupos socio-económicos graficados en los resultados del SIMCE, el subempleo o cesantía de nuevos profesionales etc. son sólo evidencias del origen de un sistema educacional que expresa la desigualdad social y económica de un país con una alta concentración económica, donde un puñado de la oligarquía nacional y transnacional; concentran la mayor parte de la propiedad de la tierra, el capital, los activos financieros, los mercados y los recursos naturales. En consecuencia, vivimos un sistema educativo clasista y jerarquizado; que reproduce y perpetúa la mantención del lucro, la polifuncionalidad y la creación eficiente de mano de obra barata para hacer eficiente la producción de bienes y servicios.
Estado subsidiario y bancarización de la Educación…
Educación Preescolar o inicial, (obligatoria para KINDER desde 2013) establece financiamiento, a través de JUNJI (Junta Nacional de Jardines Infantiles); la Fundación Educacional para el Desarrollo Integral de la niñez (Integra); además de los establecimientos educacionales escolares. Sea por administración directa o por terceros como SLEP o privados “sin fines de lucro” vía transferencia de fondos (VTF) en el caso de JUNJI o Convenio de administración delegada (CAD) como es el caso de INTEGRA. Finalmente, los establecimientos particulares que proveen educación inicial y cuyos costos provienen de las mismas familias.
Educación primaria y secundaria:
1- Municipales en combinación con SLEP (servicios Locales de Educación Pública) dependen y reciben subvenciones del Estado por cada alumno que asiste al establecimiento.
2- Particulares subvencionados que son instituciones privadas, pero que reciben subvenciones del Estado por cada alumno que asiste al establecimiento.
3- Particulares pagados de carácter privado, no reciben dinero fiscal y cuyo financiamiento es a través de los aportes de las familias en cuotas de incorporación, matrícula y mensualidad.
En Educación superior, se encuentran los CFT Centros de Formación Técnica privados y estatales, Institutos de Educación Superior, Universidades dependientes del Consejo de Rectores y Universidades Privadas.
En todos sus niveles, la Educación ha seguido la trayectoria histórica heredada desde la dictadura y perfeccionada por los continuos gobiernos posteriores, sean estos de derecha o desde las corrientes de la izquierda liberal. Es decir, la educación no es concebida como un derecho social, sino más bien como un producto masivo sometido a las leyes de mercado y por lo tanto, transformado en un instrumento de deuda traspasada a la banca privada donde el Estado actúa como garante; es el caso del crédito con aval del Estado (CAE)) o bajo la lógica de subsidiariedad mediante los fondos de gratuidad traspasados desde el estado a instituciones privadas por este concepto, concebido sólo para los hogares pertenecientes al 60% de menores ingresos en el país, en el caso de la educación superior.
Las acciones del gobierno respecto de los deudores CAE a través de la TGR (Tesorería general de la República), convierten a deudores de crédito en deudores tributarios y no tienen otra finalidad que recomprar créditos a la banca; que ya ha recibido miles de millones de retorno por usura con los no morosos. ¿Por qué entonces el Estado no traspasa directamente esos recursos a la misma educación? La intervención de la banca privada no tiene ninguna justificación, salvo la de asegurar ganancias bajo usura a futuros profesionales, que en buen número no tiene una tasa de retorno acorde al nivel profesional; pues entre los menores de 30 años con educación superior, casi 1 de cada 5 está desempleado o bajo la modalidad de subempleo. Aquí se cumple la regla del capitalismo neoliberal, pues el estado se limita a hacer cumplir los contratos y para ello provee de seguridad jurídica a la banca embarga a los deudores del CAE; sin embargo, frente al gran empresariado actúa con clases de ética o condonación de deudas tributarias del 75% de interesas y un 70% de multas a las empresas que no pagaron de manera oportuna (Fte. Fundación Sol) cumpliendo de esta forma con la máxima de “pérdidas públicas, ganancias privadas”, la educación superior está al servicio del lucro de la banca privada.
Para la instrucción primaria y secundaria; a través de la subvención que ronda -al 2025- entre los 108 mil en educación básica o primaria y 128 mil en el caso de la educación secundaria con jornada escolar completa (Fte.Comunidadescolar.cl), para el sector particular subvencionado, se suma el costo de mensualidad pagado por los propios apoderados.
Gracias a los traspasos vía subvenciones, el sector particular subvencionado ha crecido significativamente, a ello se suma la propaganda de desprestigio permanente de la educación pública desde los otrora Liceos emblemáticos. Justificar de manera continua la necesidad de privatización ha tenido éxito, pues el sector particular subvencionado llega a concentrar el 54% de las matrículas en la actualidad. Sin embargo, la lógica “donde el estado no puede, el privado debe” no se ha traducido automáticamente en calidad. En los hechos, existe una brecha de 53 puntos de diferencia en el SIMCE respecto de los resultados obtenidos entre el grupo socioeconómico bajo y el grupo socioeconómico bajo.
Más allá de los subsidios estatales al sector privado, lo que llaman brecha educacional, es sólo para cubrir las abismantes diferencias sociales y económicas entre los grupos con mayor poder adquisitivo y aquellos de menor ingreso.
Ningún estudiante, por más esfuerzo y disciplina en todo el contexto que significa provenir de un hogar de bajos ingresos, en vulnerabilidad social y cuyas familias han sido privadas por generaciones del acceso a un capital cultural, puede con una subvención de 128 mil pesos mensuales; competir con uno cuyas familias por generaciones pertenecen a los grupos privilegiados y de mayores ingresos. Aquella subvención compite directamente con colegios cuyos precios oscilan entre 500 mil y 270 UF anuales (11 millones anuales) perpetuando un sistema de segregación social casi sin movilidad. Esto se corresponde con la estructura económica de Chile, pues la concentración del poder económico se traduce en poder político y en poder del conocimiento.
Un Currículo hecho para obedecer y asegurar la productividad en beneficio de la burguesía
El gobierno de Ricardo Lagos, no sólo implementó el traspaso de deudas del sector universitario a la banca sino además implementó una reforma curricular que contenía la base de objetivos fundamentales y transversales con los que se ha construído el currículo nacional. Retocado en varias ocasiones el centro está puesto en el desarrollo de las competencias lingüísticas y matemáticas, así como la jibarización curricular estableciendo la hegemonía del Inglés como lengua extranjera y la eliminación de la enseñanza de una segunda lengua . Salvan a ello sólo algunos Liceos emblemáticos como el Instituto Nacional o el Liceo Uno de Niñas. Artes plásticas o musicales están bajo la modalidad de elección sin poder desplegarlas al mismo tiempo. Horas de HIstoria, formación en Literatura parecen irrelevantes ante el currículo, el eje de las competencias no va en sintonía con el desarrollo de la voluntad crítica sino que está diseñado en habilidades para dar y decodificar instrucciones, acorde a los principios de eficiencia y eficacia del neoliberalismo, polifuncionalidad en relación a los ritmos de producción capitalista y fundamentalmente la escuela es el instrumento de reproducción ideológica de obediencia a las estructuras de poder del sistema social imperante, el currículo de los grupos sociales donde se ubican los hijos de los trabajadores, está al servicio de la burguesía. Mientras en las escuelas privadas como The Grange School ( donde se forman los hijos de los dueños de Chile) el aprendizaje de las artes, idiomas y deportes como Rugby, escalamiento y un currículo basado en la mixtura con el currículo de Inglaterra, los prepara para la “vida exitosa y con propósito”; es decir, la administración de sus futuras riquezas y el firme propósito de explotar a los trabajadores.
La educación que Chile necesita en beneficio de los hijos de la clase trabajadora
Chile en la actualidad centra su economía en la explotación de recursos naturales sea en el ámbito marítimo o silvicultor con acento en monocultivos de salmón y pino respectivamente. Sin embargo, la viga maestra de nuestra economía la constituye el cobre, del cual somos el mayor productor a nivel mundial, basado en el modelo extractivista (explotación de recursos en gran cantidad y a gran velocidad) trae consigo consecuencias medioambientales irremediables.
Entre 1971 y 2023, Codelco ha entregado más de US$158 mil millones al Estado chileno. Estos recursos han financiado servicios esenciales, como salud y educación. A pesar de ello, con la exportación de barro de cobre, la no refinación del mineral en Chile y el crecimiento de la minería privada transnacional nos ha convertido en un país cada vez más dependiente del capital extranjero (Según un estudio realizado por el economista Orlando Caputo junto a Graciela Galarce, las ganancias derivadas del cobre, que en su gran mayoría quedan en manos de empresas extranjeras, equivalen al 75% del presupuesto total del Estado chileno y representan cuatro veces el presupuesto del Ministerio de Educación Fte. el Ciudadano).
Según estudios de José Flores, investigador y docente perteneciente al Movimiento Recuperemos el Cobre, las impurezas que Chile pierde por no refinar ni fundir los concentrados del mineral en Chile son en promedio 9.267.97 dólares por tonelada. Con sólo 80 millones de dólares se podría cubrir la educación desde la primaria, hasta el nivel profesional o técnico. En consecuencia, Re Nacionalizar el Cobre es Educación Gratuita para todos y una tarea pendiente para elaborar un proyecto nacional de educación al servicio de los hijos de los trabajadores, quienes producen y transforman la riqueza del país. Renacionalizar el cobre, el litio y las Tierras Raras bajo el control de los trabajadores y las comunidades significa re-impulsar la educación nacional con la formación urgente de técnicos especializados y financiamiento para la ciencia y biotecnología con fin de dar valor agregado a nuestros minerales, apuntando a nuestra independencia nacional bajo el prisma de una educación en beneficio de la sociedad y no en beneficio de algunos pocos. Es el instrumento para dejar de ser dependientes y formar alumnos con voluntad crítica para la preservación de la vida.
30-06-2026

